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Evolución de la impresión: El tóner

Hablar de la evolución de la impresión, es hablar de la historia del hombre, quien ha tenido y tiene aún la necesidad de comunicarse y la invención de la imprenta es uno de los más revolucionarios métodos de trasmisión de las ideas, de los pensamientos y hasta el momento uno de los métodos que ha servido de inspiración a muchos inventos llegando hasta nuestros días con máquinas como la impresora que tenemos en nuestras oficinas o incluso en casa.

Como indicamos en un principio todo se remonta a la imprenta un método de reproducción de textos, imágenes u otra cosa cualquiera sobre papel u otro material y consiste en aplicar tinta -generalmente líquida-, sobre soportes metálicos llamadas tipos y transferirla al soporte por presión.

En la historia de la impresión aparece un personaje icónico, estamos hablando de Gutemberg quien apostó a que era capaz de hacer a la vez varias copias de la Biblia en menos de la mitad del tiempo de lo que tardaba en copiar una el más rápido de todos los monjes copistas del mundo cristiano y que éstas no se diferenciarían en absoluto de las manuscritas por ellos. Desde allí han pasado muchos años y sobre todo muchas mejoras continuas, pasando por la revolución industrial a la revolución tecnológica. Es así como en 1995 pasamos de impresiones en máquinas gigantes a utilizar ordenadores personales y máquinas de fácil manipulación y sobre todo que ocupan un espacio reducido. La impresión digital si bien es cierto tiene una historia muy corta, ha ido evolucionando a pasos agigantados esto gracias al desarrollo de nuevas tecnologías.

La impresión digital ha desplazado a la impresión “tradicional”, por cuestiones técnicas y sobre todo por un avance en el desarrollo de la computadora y los programas de diseño. Todos los medios impresos que actualmente poseemos en nuestras bibliotecas o documentos, de alguna forma han pasado por un proceso de edición, diseño, etc. en una computadora.

Uno de los avances más significativos en cuanto a dispositivos de impresión es sin lugar a dudas las impresoras láser. Rápidas, de mayor calidad y con una inversión inicial que se justifica con su uso ya que el costo por hoja es menor (si hacemos cálculos en cuanto a consumibles y calidad) que una impresora a tinta. Las impresoras láser utilizan un elemento llamado tóner, que forma la imagen del archivo que se está imprimiendo mediante una carga electrostática. Un rayo láser la transfiere y fija a la superficie de impresión.

Pero ¿Qué es el tóner? Pues bien en analogía funcional con la tinta podemos definirla como la tinta seca, pero básicamente es un polvo fino que es depositado en el papel que se pretende imprimir por medio de atracción electrostática. Una vez adherido el pigmento, este se fija en el papel por medio de presión y calor adecuados.

Cómo funciona la impresora láser, pues es un proceso basado en el código binario (lenguaje de 1 y 0) en este sistema la imagen pasa a ser una matriz ordenada de unos y ceros a imprimir, en la memoria de la impresora. Si se imprime en blanco y negro, un uno hace que el microprocesador que gobierna la impresora encienda el haz láser que barre la superficie del cilindro. Al incidir el haz en un punto de dicha superficie, este pasa a ser un punto con carga positiva, sobre el que se adherirán partículas de tóner negativo. Los ceros no encienden el haz, resultando puntos sobre los que no se adherirá el tóner, que luego serán puntos blancos en el papel.

La evolución de la impresión no ha llegado a su fin y ya sean sistemas tradicionales o los últimos que se hayan nacido que incorporen todo tipo de tecnologías, existe una constante que la tecnología de impresión avanza muy rápido y tenemos que aprender a adaptarnos, pero sin dejar de lado lo anterior. Un dato a resaltar es la aparición en los últimos años de la impresora 3D pero de ello nos ocuparemos en otra oportunidad.

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